domingo, 26 de diciembre de 2010

Cuna de espuma.

La marea está alta, las olas cálidas, lánguidas y suaves, un vaiven me retuerce el cuerpo entre sus aguas.
Me dejo llevar, cierro los ojos, me elevo, mucho más allá de la superficie, muchos más allá del cielo. Siento como penetra el agua en mis fosas nasales, como se instala en mi boca, como anda por mi garganta como si estuviera en casa. Se pasea, seductora y mortal por mis pulmones, me analiza los poros de la piel descubiertos entre el frío que me regala.

Me elevo, me ahogo, me dejo acunar.
Me llena, me ahoga, me acuna

Me ahogo, me ahogo, me elevo y sin más contra las rocas me estrello.

viernes, 24 de diciembre de 2010

La boda del amor y los monstruos.

Todas las ganas de abrazarla se habían carcomido a lo largo de los años, sobre todo cuando las discusiones se extendían en su rutina diaria.
Aquellos chocolatitos de todas las mañanas, ahora eran puñales amargos que le recorrían su garganta carrera abajo... ¿Dónde se escondieron las mariposas de su estómago? ¿Habian muerto, o quizá solo dormían y los ignoraban?

Una tempestad se había instalado sobre sus cabezas, que les hacía sentir llenos de pesadumbre y cada vez con menos ganas de soportarse o de fingir frente a la gente que se amaban como nunca. Todos los diamantes habían perdido su brillo y ya ni siquiera sonaba en la habitación la canción con la que se conocieron, seguida de una sonora sinfonía de muelles. Todo era calma, solo rota a veces por un insulto y un llanto que todo lo ahogaba, para finalizar con un portazo y maldiciones por do quier.

El amor que los había unido se había casado con el monstruo del armario y quiza también con el de bajo la cama, para no aparecer nunca más e instalarse en sus más insufribles pesadillas. La ilusión del día que se conocieron ahora era un recuerdo amargo aunque nostálgico, como las collejas de al salir de clase o las raspaduras de las rodillas jugando en el parque.

Se habían convertido en unos extraños que a duras penas convivían, pero ni siquiera a duras penas se amaban.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Pequeñas excitaciones y erecciones.

Se levantó con el pelo alborotado y pinchazos en las sienes, la resaca le atacaba a los sentidos, miró a su alrededor y se vió los pies envueltos en unos calzoncillos que no eran ni mucho menos suyos, el desorden de la habitación llena de botellas, ropa y condones usados mostraba el caos más erotico que jamás pudo imaginar.

A gatas se arrastró hasta el lavabo y hundió la cabeza en el agua, al sacarla para respirar vió a un hombre de fachada peculiar sonriéndole y apartándole el pelo pegado a la cara, ella fruncía el ceño y hacía lo imposible por recordar su nombre ¿Era el pintor de la salida del metro? ¿El músico del treatro? ¿El ejecutivo? ¿Se llamaba Alberto? ¿Era el camarero de la cafetería de al lado? ¿El mulato que vendía discos en la playa? ¿O simplemente era algún pobre diablo al que ella estuvo encantada de meterlo en su cama?

-¿Eres, te llamas? lo siento, el alcohol me nubla la memoria cuando me despierto- balbuceaba con los ojillos entreabiertos como si no tuviera las gafas puestas.
Sonrió picaramente y buscó el sexo de Lena, con los dedos húmedos y los ojos encendidos en lujuria. Ella soltó un gemido leve y alegre cuando sintió como le acariciaba y dejo de pensar en cual podría ser su nombre o su ocupacion simplemente lo tiró sobre el suelo del cuarto de baño y lo hizo suyo hasta que perdió el aliento de nuevo.
Casualmente para Lena nunca importaba nada si en el transcurso de la pregunta había sexo de por medio.

Había amado a tantos hombres que había perdido ya la cuenta de cuantos calzoncillos ajenos residian en su mesita de noche o de cuantos besos albergaba su cuerpo, o quizá cuanta esencia había sido derrada en él.
Se levantó con el orgasmo recorriéndole aún las piernas y se fue para la habitación, buscó entre el festival de pastillas de su mueble: una aspirina y la tomó sin ayuda de agua.

-Puedes marcharte, ya no es necesario que sigas aqui.

El hombre sin mediar palabra la puso contra la pared sin hacer caso de sus palabras y le hizo sentir otro nuevo orgasmo despues de los incontables de aquella noche.

-Llámame deseo...

lunes, 13 de diciembre de 2010

Autodestrucción en 3, 2, 1...

Empecemos la historia donde la dejamos. Sé que tu cama me echa de menos, mucho más de lo que puedes echarme tu. Y tu habitación, cuantas veces le habre escuchado ese: ¡Vuelve por favor!
Comencemos con ese bofetón otra vez, con esa mirada de odio que se disipa entre las sábanas de mi pequeño trocito de cielo e infierno, tocando una melodía al unísono.
Terminemos donde el cuerpo nos deje, como si tiene que ser encima del capó del coche, en una playa perdida o como si tuviera que ser en mitad de ninguna parte insultandonos como bobos para acabar en la cama de nuevo, después de dos o tres copas de vodka y una sobredosis de sexo y desenfreno.
Para empezar de nuevo, una y otra vez a amarnos de manera salvaje sin importarnos ni siquiera quien nos vaya a mirar o señalar por la mañana.
¿Como puedo disfrutar de un insulto y una copa de whisky, solo contigo?

Quiza lo mio sea un locura sin sentido, ¿soy una perturbada sin razón? o sin embargo ¿ no lo soy por que solo disfruto de mis salvajadas contigo?
Descubreme tu mismo, a ver hasta que punto llega mi autodestrucción. Puto camello del paraiso carnal.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Drogas duras.

Me he empapado de cada uno de los sonidos que emites cuando pasas cerca.
Esa respiración calmada, esos pasos que se silencian para mirarme detenidamente, creo que te escucho hasta al parpadear. Se me han agudizado los sentidos por mirarte demasiado.
Me has empapado el recuerdo entero con tus gemidos, cuando me recuesto sobre ti, cuando se me pierden las manos por cada uno de los rincones de tu cuerpo, tus sonidos húmedos de todos nuestros encuentros. Te escucho hasta las caricias, el sonido que hacen cuando bailan por mis muslos es maravilloso, y cuando se pierden entre los entresijos de mis profundidades es cuando se hace un silencio sonoro que inunda la habitación hasta teñirla de placer al completo. Un gemido que me hace completamente sorda al resto de irregularidades sonoras del ambiente.
Cuando el éxtasis se ha apoderado de mi cuerpo y empieza a marchase, a veces puedo escuchar el suspirar de tu alma y un "te quiero" que me recorre todos los rincones de mi, en estos momento, inerte cerebro.
Me has empapado de la droga más dura y más fuerte: La de amarte cada día.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Cárcel de piel y hueso.

Salgo de una ducha ardiente y frente al espejo me postro, llena de curvas y con la piel de gallina, desnuda sombra, reflejo de la naturalidad del cuerpo humano.


El aliento se condensa sobre el espejo y el agua se escurre calle abajo por mi cuerpo, formandome un charco a los pies, se me resbalan los pensamientos sobre las sienes, la mirada perdida y hundida en lo más profundo de mi alma, dentro de un cuerpo ahora frente al espejo, carente de todo artificio.
El pelo en cascada me cae sobre mis firmes hombros y tapa la clavicula que apenas se me marca en la piel.
El frío que entra por la ventana entreabierta me hiela los sentidos y hace martillear los dientes con fuerza, escondidos tras unos enormes labios morados, que apenas siento ya.
De entre ellos entresale el vaporoso aliento que cada vez me dificulta más la visión de mi propio reflejo.

Siento como si hubieran pasado varias horas mientras me contemplo y torturo aqui de pie, pero apenas si habran pasado unos minutos.
La mirada ya se me ha quedado perdida entre mis pelos de punta y a duras penas me cuesta hacer algun movimiento, sin embargo levanto el brazo derecho y escribo en el vaho del espejo la palabra: "Libertad"
Y me desfallezco sin más sobre el suelo desnudo, entre martilleos y tiriteras.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Caricias que dejan marca.

Se conocieron como cualquiera, se cogian de las manos al pasear, ella lo amaba y por supuesto él también.
El tiempo pasó se casaron, se mimaban como unos niños, arreglaban cada discusión con un beso, por eso ella lo amaba, lo amaba por encima de cualquier cosa.
El tiempo siguió pasando y con él llegaron los momentos espesos y ásperos, pero claro, sin embargo ella lo amaba.
Los besos empezaron a tornarse venenosos, el veneno se extendia por el interior de su cuerpo, corropiendola como un potente ácido, le desgastaba la garganta, la traquea y le quedaban los pulmones como trapos, cada dia le costaba mas respirar y aún así ella lo amaba.
Las caricias ásperas que impactaban contra su delicada piel de flor deshojada le quemaban pero aún así, ella lo amaba.
Los gritos se clavaban en sus oídos como agujas, ella se desgastaba pero aun asi no dejaba de amarlo siempre por encima de todo.
Lo amaba por encima de cada grito y cada golpe, lo amaba simplemente.
Le sangraban las sienes de apretarse la venda a los ojos, pero seguia con esa sonrisa estupida y rota, y sin embargo lo amaba.
Ni a su hermana escuchaba, ni su madre pudo deshacer ese nudo de felicidad falsa que se habia atada con fuerza, con toda la fuerza que su corazón albergaba, aquella fuerza que no era capaz de sacar para dejar de amarlo, por que... aun lo amaba, por encima de todo.
Ella hace tiempo que dejó de creer en besos dulces y caricias suaves se habia acostumbrado a la acidez del supuesto amor que estaba viviendo.
La venda le impedia ver los moratones y la sangre recorrerle cada rincon de su cara, se le entremetian las gotas de sangre en las arrugas de su sonrisa y acababan con ella, pero ella no se daba cuenta, aquella venda era demasiado opaca.
Esperaba cada noche a que él llegara, acurrucada en el sillón, tiritando de miedo y empapada en alcohol y aun asi ella lo amaba.

Un dia el amor termino jugandosela, por ingenua, inocente, tierna y cobarde.
Sin embargo ella lo amaba, lo amaba sobretodo por encima del puñal que le habia clavado en el corazon, ese corazón que habia dejado de latir para siempre.
Y aun muerta, ella lo amaba.


Amaba el recuerdo, por supuesto, pero sin embargo lo amaba.


Pd: Pese a que sea ya un poco tarde, aqui esta mi tributo al día de la violencia de género. ¿La excusa? Estuve sin mi pc bastante tiempo...

domingo, 3 de octubre de 2010

Nuestro nuevo primer beso.


Me levanté con la moral arrastrando dispuesta a tirar todo tus besos por la ventana, a tres mil pisos de mis ojos y verlos estrellarse y hacerse añicos contra el asfalto.


Empecé a acumularlos en mi mano izquierda seguidos de un par de lágrimas (para hacer la caída más trágica). Acabé por arrancarme el último, (ese primero que me diste)que se me había instalado en el fondo más profundo del corazón con superglue y no queria salir. Gritaba y se quejaba, se zarandeaba y resultaba más difícil quitarlo, así que, decidí darle unos dias de asimilación, pobre pequeño y cándido primer beso...
No se si por los gritos o simplemente por que el destino lo quiso asi: Entraste de pronto abriendo la puerta de par en par, cogiste mi mano y tiramos nuestros besos juntos y me miraste a los ojos donde se veia reflejado el dolor del cándido e inocente primer beso; apuntito de romperse en mil pedazos en mis adentros para inundarme el alma de lágrimas.

-Curemos esa herida y hagamos besos nuevos.

Y ajenos a la altura en el quicio de aquella ventana de desolación y charlas con la luna, recontruimos nuestro primer beso y nuestros primeros cosquilleos.

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Te amo

jueves, 2 de septiembre de 2010

La monotonía se sirve con las horas contadas.

Son las 7 de la mañana y el despertador no deja de sonar, me levanto con los parpados cargados de cansancio y mientras el incesante timbre chirria metiendo prisa, yo, ajena a toda obligación, me siento en la cocina a fumarme ese cigarrillo de las 7:15 mientras me tomo el cafe precalentado y amargo de las 7:17 (dos minutos al microondas y tienes la monotonia servida en tu mesa).
Todo programado, hasta las respiraciones, siempre suelto un suspiro a las 7:20 después de tres sobor contados y dos caladas lentas. Demasiado organizado y marcado para una persona que no cree en las prisas ni en el día a día.
Pero si, la rutina y la monotonia son las reinas de mi vida.

Siempre llego al trabajo ojerosa y con media hora de retraso, siempre y todavia estoy esperando el despido que merezco, fruto de mi incompetencia y mi desgana.
Pero nunca llega. Odio mi trabajo, lo odio demasiado como para hacerlo correctamente.
Odio mi piso central con su estresante banda sonora de motores y obras.

Sin embargo no tengo el coraje para ganar el dinero necesario para vivir en una casita en el campo apartada de todo.

Son las 9:45 hora de salir a por el café de las 9:50 con la gente de siempre y en la taberna de siempre con el cigarrillo de las 10:00 de siempre.

Todo como siempre.

Tropecientos mil versos para la madrugada

Hoy estoy dispuesta a recitarte tropecientos mil veces en aquel cuarto de baño, mientras tomas ese baño de las dos de la madrugada y te duermes con la luz de las velas.
Estoy dispuesta a contarte que la luna se rie cuando lloras, que las estrellas hacen lo imposible por hacerte realidad tus deseos más frágiles, que las plantas tienen alas y los pájaros nada en ríos custodiados por lazos de sentimientos.
Son las tantas y te duermes, como si nada con la nuca en la bañera y una voz a medio dormir recitandote que me gustaria embarcarme en cada una de las curvas de tu cuerpo, y tu sonries y yo sonrío y nos bañamos juntos, con los latidos del corazón de fondo.

domingo, 22 de agosto de 2010

El ladrón de desayunos.

-Yo creo que lo hacia a propósito.-Se le escapa una sonrisilla.

Él se levantaba por las noches de madrugada, se sentaba en el mueble de la cocina con las piernas encogidas y se comía toda la mermelada de fresa con los dedos, dejaba los botes vacíos y siempre le daba un fuerte dolor de barriga que le hacia llorar como un cachorrito recién nacido. Bueno aunque yo siempre estaba dormida cuando pasaba todo esto... ¿Qué? ¿Qué cómo lo sé, entonces?
Siempre venia a la cama y me tocaba las caderas con los dedos pringados, con el berrinche se le olvidaba eliminar las pruebas, pobre ladrón de dulces, demasiado sensible para jugármela.
Lo que siempre me encantó de su ritual del robo de mi mermelada del desayuno, era levantarme por la mañana y encontrarmelo dormido a mi lado acurrucado y con las comisuras llenas llenas de mermelada de fresa y lejos de enfadarme, lo arropaba y me iba a la cocina para encontrarme todas las mañanas aquella estampa maravillosa de los tarros llenos de papelitos de colores pidiendo disculpas e intercalando "Te quieros" cada dos o tres lágrimas. En ese momentos me reia, mucho y para mis adentros siempre quise tener un perrillo y a veces me inundaba la sensación de ser madre, pero él me lo daba todo hecho, todas las mañanas me encontraba a mi pequeño bebé con su berrinche de perrito pequeño acurrucado a mi lado con un dulce y embriagador olor a mermelada de fresa llena de travesuras.

jueves, 8 de julio de 2010

Ya no nos quedan segundos, amigo.

Vísceras...
Una putrefacta alfombra de vísceras se extendía bajo sus pies, daba los pasos lentos debido a la pegajosa sangre que le comía las plantas, el fuerte aroma de la carne quemada y podrida le hacia desfallecer por momentos. Se tambaleaba con la mandibula desencajada y la moral por los tobillos ¿Cuando había pasado todo aquello? ¿Cuando todo se le había ido de las manos?
Se sentó en la cama junto a aquel cuerpo, que aún conservaba la sonrisa alegre y torcida de hace apenas unos cinco minutos, bañada de sangre, las moscas se posaban en sus inigualables ojos grises dando aún más aspecto de caos.
Hacia tiempo que había perdido toda la esperanza en el mundo, el sonido de las bombas y las metralletas se le habian enquistado en los tímpanos, la imagen de como su vida fue perdonada por el simple hecho de haber divertido a los soldados con sus suplicas y llantos y como su orgulloso compañero de ojos grises yacía ahora en el colchón con la mirada perdida y la sonrisa de siempre.




Sabía sin embargo como el tiempo se le estaba empezando a agotar, pronto volverían y ya no valdrían sus envidriados ojos ni su melodiosa voz rota por el nudo de la garganta, ahora más que nunca deseaba que todo aquello nunca hubiera valido de nada, que hubieran introducido el cañon de su pistola en su boca con la pose más humillante del mundo y que fueran sus vísceras las que poblaran el suelo y su sangre la se le pegara a ellos en las botas, en sus brillantes botas negras que los hacían elevarse por encima de cualquier mortal, convirtiendolo todo en sucia escoria.

Se clavaba las uñas nervioso, desolado, vacío... todo era un sin sentido ahora. Ahora añoraba el carraspeo de su abuelo cuando algo no salía como él esperaba, el olor a galletas que poblaba la cocina cuando su abuela entraba dentro, el perfume del pelo de su madre, la risa de su mejor amigo y sus burlas entre cervezas cuando pasaron los años.

Se tendió junto a él con una sonrisa alegre recordando aquel día de pesca en el que volvieron empapados a casa, pero con las manos vacías. Recordaba también aquel día de indigestión de galletas demasiado calientes y como se tiraban los juguetes a la cabeza.

Ahora después de todos aquellos años, con treinta y pocos a sus espaldas se encontraba allí en una habitación que hacía segundos era de un impoluto blanco y ahora era de un cruel rojo intenso, recordaba como hacía segundos estaban llenando sus copas de vodka y buscando los puros prohibidos de su padre, dispuestos a tirarse en el colchón a recordar sus vidas desde que tenian uso de razón, pero después de tantos años las cosas habían cambiado ya no habían segundos de tranquilidad en los que fumarse un puro mirando por la ventana.

-Adiós amigo, espero que nos volvamos a ver.

Y su alma voló por la ventana del sexto piso, seguida de su cuerpo.

miércoles, 16 de junio de 2010

Pequeñita


Cuando llego a casa siempre tengo la misma manía:
Me paro delante de la puerta justo antes de abrir y muevo las llaves muy fuerte, ¡que suene, que suene! y cuando lo oigo por fin respondiendome me dibujo una sonrisa de oreja a oreja y abro la puerta despacito, muy despacito. Entreabro y me asomo un poquito, y al verlo la sonrisa es aún más grande, quiere salirseme de la cara, pero no quiero dejarla o la perdería para siempre.

Abro y suelto las bolsas en la entrada y miro fijamente a esa cosita peluda y rubia sentadita en el suelo moviendo su rabo tanto que casi no se ve, tiembla de ganas de salir corriendo, lamerme las manos y morderme los pantalones. Me siento delante de ella y mueve sus patitas delanteras haciendo el amago de salir corriendo y cuando yo ya no puedo más del tembleque de ganas de abrazarla doy unas palmas y se me tira encima. Me ladra en la oreja, no puede evitarlo ya que me lame la cara, la sonrisa se agranda y mis manos agradecen el tacto de su suave pelo, las lagrimitas se me escapan dejando ir toda mi angustia ella es la que se la lleva siempre, sin querer, pero se la lleva y se lo agradezco estrujandola contra mi pecho.
Coloco las cosas en la cocina y se sienta junto a mis piernas dandome cabezazos, ¡que listos son esos tres meses! le doy su cuenco de pienso y la observo, veo como sin dejar de comer no puede dejar de mirarme y mover el rabo, su carita de esfuerzo masticando las bolas grandes es insuperable, parece que tenga la sonrisa más sincera del mundo.
Que ganas de que crezcas, estare orgullosa y feliz cuando me tires al suelo con tus patas, seras enorme y nos iremos a recorrer el mundo en bicicleta, ¡claro que si!
con tu sonrisa de lado y la lengua colgando. Nos tiraremos exahustas en el cesped de alguna montaña olvidada y se nos caeran las estrellas encima. Y al volver a casa claro que si, alli estara tu cuenco, tu pelota y tu sonrisa sincera.
¿Has terminado de comer? Vamos, que te doy un baño ahora que todavía eres una motita y puedo sola contigo. Pense que serías más fácil pero como siempre hemos acabado empapadas las dos.
Anda venga duermete, que cuando me cambie toca jugar un ratito. Eres tan pequeña y frágil... Prometo tener tu camita preparada en invierno junto a la chimenea y comprarte comidita cada día, prometí cuidar de ti y lo haré... Siempre.

viernes, 11 de junio de 2010

Madre tierra

Paseaba bajo la lluvia y escuche un sollozo, un sollozo y un grito fuerte, irritante que me había golpeado el tímpano. Mire de un lado a otro sin ver nada, pero el sollozo seguía y cada vez se escuchaban los gritos con más fuerza. Me asome al riachuelo que pasaba junto a mi y cual fue mi sorpresa al ver a una niña pequeña tirada en el lodazal con los piececitos enganchados en mil bolsas de plástico, llevaba un vestido verde pálido, un verde sin vida, su pelo rubio cobrizo estaba manchado de negro petróleo, adornado con una coronita de hojas ya secas y flores marchitas, la imagen era espeluznante y sobrecogedora.
Me bajé con cuidado y me agaché frente a ella, me miró muy asustada y de pronto dejó de llorar intento recogerse las piernas para escapar un poco de mi, pero estaba anclada al suelo y viendo que no podía moverse volvió a romper a llorar e intentaba patalear.
Yo no sabía que hacer, así que simplemente la abrace, ella dejó caer sus bracitos en mi cuello y lloró sobre mi hombro, me empapó la camiseta de ternura, le salía agua por cada uno de los poros de su frágil piel, yo la abrazaba fuerte, fuerte, intentando hacer desaparecer su pena y de pronto lo senti... aquel pinchazo en el alma como si mi corazón se encharcara y un humo abrasador me llenase los pulmones, entonces lo senti... Ahora senti por que la madre tierra llora.

lunes, 19 de abril de 2010

Y ella se caia con un soplo de viento, para que corriera a acunarla

-Desde luego, eres un desastre.
Me besaba las raspaduras de las rodillas y no dejó en ningun momento de abrazarme mientras me dejaba caer ya agotada sobre su cuerpo, besaba mi cabeza, me acariciaba el pelo, me apretaba contra su pecho... tanto que parecia que queria evaporarme las lágrimas con el calor de su propio cuerpo.
-Vamos no llores más, no lo decia enserio, venga vamos animate, pequeñita.
Termine de secarme las lágrimas entre sollozos, él cogio mi bicicleta y yo le seguia dando cojetadas, quejandome y maldiciendo todo, todo expceto mi torpeza.
Él asentía y me daba la razón y me ayudaba a maldecir al mundo y me anestesiaba las ganas de llorar con cada beso, él me cortaba el llanto apoyandome contra todo mal. Siempre lo hizo, y me prometió que siempre lo haría.

Él siempre fue de estos que usan la saliva de betadine y los brazos de manta, él siempre fue de estos mimosos cuando estas enferma, él siempre fue de estos de los que si no los amas con todo el alma, te sientes idiota.

domingo, 18 de abril de 2010

Se me acaba el tiempo.


Se me acaba el tiempo para respirar como Dios manda, aunque Dios no exista.
Se me acaba el tiempo y el oxigeno se me atraganta y la caida hacia el vacío me ahoga las ganas de volar.
El dioxido de carbono se ha establecido casi por completo en mi corazón y el tiempo se agota. Los ultimos tragos de ese whisky de importación ya ni me hacen efecto y la vida ya no es mas que un llanto de ceniza.

lunes, 12 de abril de 2010

Susurro a media tarde.

-Ven aqui, muerdeme las costillas, despacito que dejen marca.

Will miró a Caroline desconcertado, pero sin embargo accedió a sus deseos, la recostó entre caricias y besos y mordió sus marcadas costillas muy despacito, arrastrando sus dientes para que los notara y lamiendo las marcas rojas que se iban quedando para intentar que volviera el palidito de su piel de nuevo.

-Noto en mis dientes como te late el corazón.
-¿En serio? ¿Ojala sonara para siempre verdad? - Caroline sonrió con un mezcla de angustia y placer al tener a Will tan cerca de ella, aquel olor de vainilla que tenia su piel... era tan delicioso... tan dulce, casi tanto como su caracter.

Los mordiscos de Will poco a poco le calaban hasta las mismisimas entrañas, lo adoraba.

-¿Estas mejor, Carol?
- Si, pero no ha parado de llover aún... me enerva que la humedad del ambiente se me establezca en el tuétano de los huesos...

Will la miró angustiado desde su barriga, dejó de morderle y empezó a soplarle en el ombligo, Carol reia, tenía una risa nerviosa y de estas de pito irritantes, pero a Will le encantaba.

-Estate quieto- le dió un pequeño toque en el hombro riendose.
-Quiza debería irme ¿no crees? tu deberías descansar, ahora no soy más que una molestia.
-Te equivocas Will, tu eres la única medicina que puede calmarme en estos momentos.

Disfruta, que la gente nos mira.

Nunca pensaron verse allí, juntos, solos, relativamente enamorados.

Anette miraba por la ventana, se mimaba los hombros viendo la nieve caer lentamente, era tan blanquita que parecia que miles de estrellas se caian del cielo unicamente para verlos a ellos. Se dió la vuelta y vio a John sentado en la cama inmerso en sus libros, se acercó como ronroneando.

-¿Nunca has soñado hacer el amor frentre a estos ventanales, tan ajenos a la civilización por estar aqui arriba pero a la vez tan cerca? ¿no te haria enrrojecerte de verguenza el pensar que quiza alguien nos mire, o que sin embargo pasemos desapercibidos?

La sonrisa picara y gatuna de Anette invitaba a John a hacer realidad sus más lujurioso deseos, entonces cuando Anette suspiró por última vez en su oreja fue cuando no pudo contenerse más y simplemente se dejó llevar. Hicieron el amor freneticamente sobre aquel suelo de madera, alimentaron su pasión pensando en quien podria verlos a traves de aquellos ventanales que tenian las cortinas corridas, no abrieron las ventanas por miedo a que entrara el frío, pero la sola idea de que toda la ciudad oyera sus gritos le ponía a Anette los pelos de punta.

Tras los ultimos suspiros y gemidos John se dejó caer agotado bocarriba en el suelo y Anette se acurrucó contra él, el silencio se hizo patente unos segundos...

-¿Alguna vez te imaginaste todo esto?
-¿A que te refieres?- A Anette se le perdian los dedos en la melena de John.
- A todo un poco en general, a sentir esto... este supuesto amor que nos mantiene unidos.
-No, jamas pense siquiera llegar a enamorarme de nadie como lo estoy de ti.

domingo, 4 de abril de 2010

Sonrisas de colores









Mis sonrisas hubo un momento en el que se me cristalizaron todas y se rompieron en trocitos de colores, ese día estabas tú, me mirabas el hueco roto de la boca y se te enmudecian la cuerdas vocales, aún recuerdo tu desesperación por recogerlos todos y meterlos en un tarrito transparente para que el sol hiciera arcoiris al dejar pasear sus rayos entre los huecos, por un momento se mezclaron los colores de los cristalitos con la sangre de tus manos y tus lágrimas desesperadas, yo me moría por gritar pero me quedé por un momento sin labios ni fuerzas.
Desde ese día ya nadie puede sacarmelas excepto tú, de vez en cuando me las sacas del frasquito y me pones unas casquitos en los labios, y sin querer se me curvan y se me cae la lagrimilla indiscreta.
Ay! de cuando yo era una chica de sonrisas fáciles, Ay! de esos días en el que el mismo viento me hacia cosquillas en los huesos y las sonrisas eran fluidas, Ay! de cuando mis cristalitos aún estaban conmigo.

Siempre has sido tu el que más sonrisas me has sacado, nunca me he quejado, ahora solo puedo quejarme de este dolor roto en los labios y el corazón.
Siempre que quiero sonreir y tu no estas cerca para dejarme un par de cascos, me salen las sonrisas forzadas y falsas, me salen con pequeñas grietas y es como si mil cristales se me clavaran en el miocardio y los huesos de pronto quisieran quebrarse.

Algun día las recuperare y sere capaz de reirme de la vida yo solita.

martes, 30 de marzo de 2010

¿Hoy te quedas?

-Creo que mañana no iré a trabajar - Se le perdían las huellas dactilares en los mechones de Julia. - ¿Tienes el día libre para mi, verdad?
-Supongo que si, podre cancelar algunos acuerdos con gente que veo a menudo - relataba mientras le contaba los lunares de la cara a Jorge. - Ya que a ti no hay quien te pille, nunca.
-Mientes, claro que me encuentras, solo que eres una avariciosa.
-¿Que bonito es echarme la culpa, no? - fruncía el ceño tiernamente.
-Claro que no, no es bonito, es divertido, me encantan esas muecas que formas de cabreo y felicidad al mismo tiempo, por eso lo hago, todo lo hago por eso... ¿no lo sabes ya? - Jorge paseaba sus manos por el cuerpo semidesnudo de Julia.
- Eres malo, ¿sabes?
- Claro que lo se y a ti eso te encanta ¿no es cierto?

Ella escondió la cara en el pecho de Jorge y solto una risilla floja al sentir sus dedos fríos en su cintura, se dieron de empujones, achuchones y cosquillas toda la noche. Hasta caer dormidos.


Total, ninguno de los dos tenía nada mejor que hacer que quererse un ratito.

martes, 9 de marzo de 2010

Hazme tu mujer.

-Hazme tu mujer, en todos los sentidos que se te ocurran - la voz de Carla temblaba.
Luis se quedó mirandola perplejo durante unos segundos, aquella diosa con cuerpo de mujer, estaba ahi parada frente a él, pidiendole lo que su mente jamás llegaría a imaginar.
No sabia que decir, que hacer, que nada... solo queria ejercer las palabras de su amada Carla, lo cierto es que la había hecho suya tantas veces, la había amado tantas veces en tantos lugares, pero estaba seguro de que ahora ella no pedia ese tipo de posesión, ella estaba pidiendo desesperadamente que la hiciera su única amante y para el resto de sus dias.
-Vamos, ¿por que no dices nada? - se apreciaba como el nudo de su garganta crecía.
Luis miraba al suelo y apretaba los puños jamás se sentió tan asustado, tan transparente, tan desnudo frente a ella, aunque ella no pudiera apreciarlo, el miedo que Carla sentia ante una respuesta negativa de Luis le estaba carcomiendo tanto que no era capaz de ver que él se moría desesperadamente por abrazarla y tenerla para siempre con él, darle una nueva vida...
Carla siempre habia sido caracteristica por su caracter y su poca paciencia, viendo que Luis no tenía valor ni tan siquiera de mirarla a la cara, se marchó.
Luis se hincó de rodillas en el suelo, lloraba, se tiraba del pelo y se maldecía a si mismo por ser tan cobarde, quizás pronto volvería a hacerla su mujer, pero no de la manera que Carla queria.

lunes, 8 de marzo de 2010

Quiereme un poquito.


Le olía la piel a sexo de media noche y se sonreia al recordar el encuentro.
Sin embargo habia ido a topar con un hombre de sentimientos usados. Demasiado usados para que funcionaran como debian, tenia los "te quiero" rotos por los bordes y hacia años que se le enmudecia la garganta con los "te amo", pero sin embargo a ella siempre le habia paralizado la manera de querer que tenia con las manos y los ojos.
Se pasaba las noches gritandole que la quisiera un poquito de vez en cuando, sollozando acurrucada junto a la manta de unicornios y arcoiris que le regalo su abuela cuando cumplió dos tiernos años, siempre habia soñado con un mundo solo para ella.
Habia visto a aquel hombre varias veces, en distintos cafés de la zona, siempre la miraba de aquella manera tan suya, esa que habia conseguido paralizarla por completo en cada encuentro. Sin querer se rozaron los dedos al coger el café que les trajo el camarero y ahi sucumbió a todos sus encantos, a esa suavidad de sus dedos, a esa amplia mano que hacia las caricias mas intensas si cabe, a esos ojos que la miraban como luciernagas en la oscuriad desde la cama.
Sin embargo él tenia los sentimientos demasiado usados y ella los suyos a punto de estrenarlos, le costo abrir el envoltorio, pero cuando lo consiguió sus "te quiero" sonaban más melodiosos que los de cualquiera, nuevos, unicos, de esos que te hacen enrrojecerte de verguenza cuando escapa de tus labios, de esos que se te pone la piel de gallina si los escuchas.
Él habia tirado el envoltorio hace tiempo, habia olvidado donde lo dejó y con él la ilusión adolescente de sentirse enamorado.

lunes, 22 de febrero de 2010

Bonito ♥

Es mío, es lo más bonito del mundo y es solo MÍO

domingo, 21 de febrero de 2010

Ciclista


Un camino Formado por Sueños e Ilusiones
Por él, Yo pedaleo,
Transeute desierto, transeute en apogeo,
Tranquilidad mis ruedas, firmeza mis piñones.

Yo, ciclista ,
Tú mi deseo.
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Yo, testaduro,
Tú con quién al final me veo.
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Yo, continúo por este sendero
Tú, mi final bello.


Y yo, Te Quiero.

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Ahora te robo los versos. Esos versos humildes con los que me endulzas el alma.

Gracias.

Y ¿A que mi pequeño tiene arte? ;) Tiene tanta que no le cabe en el pecho.
Y por supuesto es lo más bonito del mundo, hasta lleno de barro

miércoles, 17 de febrero de 2010

Odio profundo


Podría odiarte.
De hecho, creo que lo hago.Profundamente.
Mi odio hacia ti es tan profundo como un mar bravío. Es tan torrencial como una tormenta de verano.
Pero a la vez es tan fugaz como una caricia a media tarde, como un beso entre la lluvia.
Ven aqui, hazme deshacer este odio que crece y se pasea por mi cabeza como una de esas nubes de tormenta.
Ven aqui, dame uno de esos besos fugaces que le quitan intensidad a este oscuro pensamiento.
Solo, ven aqui, mis manos y mis ojos se encargaran de decirte como quiero que me apagues la rabieta.

Decir que te odio es solo otra manera de decirte que te amo con cada poro de mi piel.

Dolores


















M
e duele la cabeza y el alma de derramar lágrimas sin sentido.

Me duele la cabeza y el alma de pensarte y no poder acurrucarme.
Me duele la cabeza y el alma de esta puta lluvia que cae.
Me duele la cabeza y el alma de repetir mil veces las cosas.
Me duele la cabeza y el alma y no tengo nada para calmar el dolor.
Creo que las medicinas poco podran hacer con este corazoncito malherido, que solo necesita un mimo... ¿Acaso eso es mucho pedir?

martes, 16 de febrero de 2010

Mi bebé, mi todo ♥


¿Ya te vas, bebé? con esos mimitos en tus manos, ¿por que no me los dejas en las caderas un ratito? ¿y no es una pena que se desperdicien esos besos de chocolate? ven aqui anda que te lama el azucar del cuello.

Te amo

lunes, 15 de febrero de 2010

Primera parte

Cae lentamente la nieve sobre mi desnudo y frágil cuerpo, no puedo soportar este frío intenso en mis huesos, las astillas de hielo se clavan en mis músculos impidiendo moverme, se me congela la sangre y mi aliento cada vez es más débil, ya ni mi cuerpo puede seguir temblando, no le quedan ni fuerza ni ganas para seguir luchando, la sangre que fluia de mis heridas ha dejado un surco congelado y rojo en mi palida piel solo me quedan estos recuerdos que aún laten dentro de este corazoncito apunto de apagarse...

~~

Hace una semana, en un pueblo remoto del norte de Canadá vivía yo, Helen Eastwood, muchachita pelirroja de ojos verdes y graciosas pequitas en mis gorditas mejillas, hace tiempo que vine a vivir aqui, no es lo mismo que mi querida Irlanda pero creo que podre acostumbrarme.
La gente es fría al igual o peor que el clima, he tenido que llenar mi armario de abrigos, cada mañana voy embutida en mil mangas al trabajo y al tener que coger el autobus con tanta gente llego acalorada a mi pequeña pastelería y empiezo a quitarme capas tan pegadas unas a otras que parecen el papel de las esponjosas magdalenas que hago, regalo felicidad azucarada en un bonito envoltorio por un modico precio, los clientes suelen quedarse mirando de manera descarada mis rojizos bucles, en la mayoría de los casos esas cosas suelen disgustar a las personas pero a mi me hace gracia, tantos años alli y aún les parezco extraña, de tarde en tarde suelen venir niños pequeños solo para verme y salir de la tienda con la boca abierta, aunque las mañanas tengan sus puntos divertidos, cuando llego a casa me siento completamente vacía, lo unico que me reconfortaba hace unos años era llamar y oir la voz de mi madre, pero desde que ella murio no me queda nada en lo que refugiarme.
El viejo dueño de la pasteleria, el señor Brown, ya no recuerda ni su nombre y aun echo de menos a mi tio Albert, nunca supe nada de él de nuevo, desde que escapé de su tutela cuando ibamos a Nueva York, esos 17 locos años me hicieron cometer tantos errores, pero cuando me di cuenta de mi error ¿por que nunca volvi? ¿miedo a represalias? si llamaba a mi madre casi a diario y siempre me hablaba con la voz risueña y cariñosa de cuando era una niña ¿tan importante e independiente queria sentirme? al no recibir reprimendas de mi madre pense que todo seria un camino de rosas, pero nunca lo ha sido.

jueves, 11 de febrero de 2010

Tempestades

A Mariam le encantaba salir a pasear los dias de tempestad, saltar en los charcos y mojarse las piernecitas, llegaba a casa con el pelo mojado sobre la cara y una sonrisa pícara en sus carnosos labios. A James le encantaban los dias de tempestad y esperar a Mariam tras la puerta cuando llegara con esa carita de niña traviesa para beberse la humedad de su cuerpo a tragos largos.

Hace pocos dias tuvo lugar una tormenta descomunal que se dió dentro de la cama de James. Mariam acababa de llegar más húmeda que nunca con sus piernas manchadas de barro bajo sus pantalones cortos, y con su anorak plateado perdiendo su brillo entra manchitas enbarradas, sin embargo no venía con una sonrisa tan grande que no le cupiese en los labios, si no triste y cabizbaja, James corrió hacia ella asustado.

-¿Que te ocurre mi pequeña?

- El barro me robó mis gotas de felicidad.

- No pongas esa carita Mariam, me rompes el corazón, creemos nuestra propia tormenta.

James cogió por la barbilla a Mariam y besó sus labios, poco a poco despojó a Mariam de sus mojadas y sucias ropas y cogida en sus brazos la llevó a la cama, fuera en la calle la tormenta crecía furiosamente, Mariam había olvidado su berrinche y ahora se dejaba completamente a la merced de la tormenta de James.

A ambos le encantaban los dias de tempestad por que creaban la suya propia.

domingo, 10 de enero de 2010

Dientecito roto ...

Mira los copitos como caen ¿no te recuerda a nada?
Si, claro que nos recuerda.
Ha pasado ya un año pero ... no lo parece, ese primer beso, esos nervios, ese frío, ese abrazo, ese dientecillo roto ... que me tiene terriblemente enamorada de ti.
Esos besos, esos nervios, esos abrazos, ese dientecillo roto, todo sigue aún aquí y seguira por el resto de los siglos, moriremos con las manos cogidas y ese dientecillo roto seguira ahi como marca eterna de nuestro amor, aunque ya no nos besaremos, no sentiremos esos nervios, ni el frío, ni el calor, ni volveremos a recordar todo lo vivido, que creeme a tu lado, no es poco, aunque solo sea un año, pero pequeño... quedan muchos más y más besos, más nervios, más abrazos y más dientecito roto...

Te amo