lunes, 8 de marzo de 2010

Quiereme un poquito.


Le olía la piel a sexo de media noche y se sonreia al recordar el encuentro.
Sin embargo habia ido a topar con un hombre de sentimientos usados. Demasiado usados para que funcionaran como debian, tenia los "te quiero" rotos por los bordes y hacia años que se le enmudecia la garganta con los "te amo", pero sin embargo a ella siempre le habia paralizado la manera de querer que tenia con las manos y los ojos.
Se pasaba las noches gritandole que la quisiera un poquito de vez en cuando, sollozando acurrucada junto a la manta de unicornios y arcoiris que le regalo su abuela cuando cumplió dos tiernos años, siempre habia soñado con un mundo solo para ella.
Habia visto a aquel hombre varias veces, en distintos cafés de la zona, siempre la miraba de aquella manera tan suya, esa que habia conseguido paralizarla por completo en cada encuentro. Sin querer se rozaron los dedos al coger el café que les trajo el camarero y ahi sucumbió a todos sus encantos, a esa suavidad de sus dedos, a esa amplia mano que hacia las caricias mas intensas si cabe, a esos ojos que la miraban como luciernagas en la oscuriad desde la cama.
Sin embargo él tenia los sentimientos demasiado usados y ella los suyos a punto de estrenarlos, le costo abrir el envoltorio, pero cuando lo consiguió sus "te quiero" sonaban más melodiosos que los de cualquiera, nuevos, unicos, de esos que te hacen enrrojecerte de verguenza cuando escapa de tus labios, de esos que se te pone la piel de gallina si los escuchas.
Él habia tirado el envoltorio hace tiempo, habia olvidado donde lo dejó y con él la ilusión adolescente de sentirse enamorado.

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