lunes, 19 de abril de 2010

Y ella se caia con un soplo de viento, para que corriera a acunarla

-Desde luego, eres un desastre.
Me besaba las raspaduras de las rodillas y no dejó en ningun momento de abrazarme mientras me dejaba caer ya agotada sobre su cuerpo, besaba mi cabeza, me acariciaba el pelo, me apretaba contra su pecho... tanto que parecia que queria evaporarme las lágrimas con el calor de su propio cuerpo.
-Vamos no llores más, no lo decia enserio, venga vamos animate, pequeñita.
Termine de secarme las lágrimas entre sollozos, él cogio mi bicicleta y yo le seguia dando cojetadas, quejandome y maldiciendo todo, todo expceto mi torpeza.
Él asentía y me daba la razón y me ayudaba a maldecir al mundo y me anestesiaba las ganas de llorar con cada beso, él me cortaba el llanto apoyandome contra todo mal. Siempre lo hizo, y me prometió que siempre lo haría.

Él siempre fue de estos que usan la saliva de betadine y los brazos de manta, él siempre fue de estos mimosos cuando estas enferma, él siempre fue de estos de los que si no los amas con todo el alma, te sientes idiota.

domingo, 18 de abril de 2010

Se me acaba el tiempo.


Se me acaba el tiempo para respirar como Dios manda, aunque Dios no exista.
Se me acaba el tiempo y el oxigeno se me atraganta y la caida hacia el vacío me ahoga las ganas de volar.
El dioxido de carbono se ha establecido casi por completo en mi corazón y el tiempo se agota. Los ultimos tragos de ese whisky de importación ya ni me hacen efecto y la vida ya no es mas que un llanto de ceniza.

lunes, 12 de abril de 2010

Susurro a media tarde.

-Ven aqui, muerdeme las costillas, despacito que dejen marca.

Will miró a Caroline desconcertado, pero sin embargo accedió a sus deseos, la recostó entre caricias y besos y mordió sus marcadas costillas muy despacito, arrastrando sus dientes para que los notara y lamiendo las marcas rojas que se iban quedando para intentar que volviera el palidito de su piel de nuevo.

-Noto en mis dientes como te late el corazón.
-¿En serio? ¿Ojala sonara para siempre verdad? - Caroline sonrió con un mezcla de angustia y placer al tener a Will tan cerca de ella, aquel olor de vainilla que tenia su piel... era tan delicioso... tan dulce, casi tanto como su caracter.

Los mordiscos de Will poco a poco le calaban hasta las mismisimas entrañas, lo adoraba.

-¿Estas mejor, Carol?
- Si, pero no ha parado de llover aún... me enerva que la humedad del ambiente se me establezca en el tuétano de los huesos...

Will la miró angustiado desde su barriga, dejó de morderle y empezó a soplarle en el ombligo, Carol reia, tenía una risa nerviosa y de estas de pito irritantes, pero a Will le encantaba.

-Estate quieto- le dió un pequeño toque en el hombro riendose.
-Quiza debería irme ¿no crees? tu deberías descansar, ahora no soy más que una molestia.
-Te equivocas Will, tu eres la única medicina que puede calmarme en estos momentos.

Disfruta, que la gente nos mira.

Nunca pensaron verse allí, juntos, solos, relativamente enamorados.

Anette miraba por la ventana, se mimaba los hombros viendo la nieve caer lentamente, era tan blanquita que parecia que miles de estrellas se caian del cielo unicamente para verlos a ellos. Se dió la vuelta y vio a John sentado en la cama inmerso en sus libros, se acercó como ronroneando.

-¿Nunca has soñado hacer el amor frentre a estos ventanales, tan ajenos a la civilización por estar aqui arriba pero a la vez tan cerca? ¿no te haria enrrojecerte de verguenza el pensar que quiza alguien nos mire, o que sin embargo pasemos desapercibidos?

La sonrisa picara y gatuna de Anette invitaba a John a hacer realidad sus más lujurioso deseos, entonces cuando Anette suspiró por última vez en su oreja fue cuando no pudo contenerse más y simplemente se dejó llevar. Hicieron el amor freneticamente sobre aquel suelo de madera, alimentaron su pasión pensando en quien podria verlos a traves de aquellos ventanales que tenian las cortinas corridas, no abrieron las ventanas por miedo a que entrara el frío, pero la sola idea de que toda la ciudad oyera sus gritos le ponía a Anette los pelos de punta.

Tras los ultimos suspiros y gemidos John se dejó caer agotado bocarriba en el suelo y Anette se acurrucó contra él, el silencio se hizo patente unos segundos...

-¿Alguna vez te imaginaste todo esto?
-¿A que te refieres?- A Anette se le perdian los dedos en la melena de John.
- A todo un poco en general, a sentir esto... este supuesto amor que nos mantiene unidos.
-No, jamas pense siquiera llegar a enamorarme de nadie como lo estoy de ti.

domingo, 4 de abril de 2010

Sonrisas de colores









Mis sonrisas hubo un momento en el que se me cristalizaron todas y se rompieron en trocitos de colores, ese día estabas tú, me mirabas el hueco roto de la boca y se te enmudecian la cuerdas vocales, aún recuerdo tu desesperación por recogerlos todos y meterlos en un tarrito transparente para que el sol hiciera arcoiris al dejar pasear sus rayos entre los huecos, por un momento se mezclaron los colores de los cristalitos con la sangre de tus manos y tus lágrimas desesperadas, yo me moría por gritar pero me quedé por un momento sin labios ni fuerzas.
Desde ese día ya nadie puede sacarmelas excepto tú, de vez en cuando me las sacas del frasquito y me pones unas casquitos en los labios, y sin querer se me curvan y se me cae la lagrimilla indiscreta.
Ay! de cuando yo era una chica de sonrisas fáciles, Ay! de esos días en el que el mismo viento me hacia cosquillas en los huesos y las sonrisas eran fluidas, Ay! de cuando mis cristalitos aún estaban conmigo.

Siempre has sido tu el que más sonrisas me has sacado, nunca me he quejado, ahora solo puedo quejarme de este dolor roto en los labios y el corazón.
Siempre que quiero sonreir y tu no estas cerca para dejarme un par de cascos, me salen las sonrisas forzadas y falsas, me salen con pequeñas grietas y es como si mil cristales se me clavaran en el miocardio y los huesos de pronto quisieran quebrarse.

Algun día las recuperare y sere capaz de reirme de la vida yo solita.