domingo, 18 de abril de 2010

Se me acaba el tiempo.


Se me acaba el tiempo para respirar como Dios manda, aunque Dios no exista.
Se me acaba el tiempo y el oxigeno se me atraganta y la caida hacia el vacío me ahoga las ganas de volar.
El dioxido de carbono se ha establecido casi por completo en mi corazón y el tiempo se agota. Los ultimos tragos de ese whisky de importación ya ni me hacen efecto y la vida ya no es mas que un llanto de ceniza.

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