lunes, 19 de abril de 2010

Y ella se caia con un soplo de viento, para que corriera a acunarla

-Desde luego, eres un desastre.
Me besaba las raspaduras de las rodillas y no dejó en ningun momento de abrazarme mientras me dejaba caer ya agotada sobre su cuerpo, besaba mi cabeza, me acariciaba el pelo, me apretaba contra su pecho... tanto que parecia que queria evaporarme las lágrimas con el calor de su propio cuerpo.
-Vamos no llores más, no lo decia enserio, venga vamos animate, pequeñita.
Termine de secarme las lágrimas entre sollozos, él cogio mi bicicleta y yo le seguia dando cojetadas, quejandome y maldiciendo todo, todo expceto mi torpeza.
Él asentía y me daba la razón y me ayudaba a maldecir al mundo y me anestesiaba las ganas de llorar con cada beso, él me cortaba el llanto apoyandome contra todo mal. Siempre lo hizo, y me prometió que siempre lo haría.

Él siempre fue de estos que usan la saliva de betadine y los brazos de manta, él siempre fue de estos mimosos cuando estas enferma, él siempre fue de estos de los que si no los amas con todo el alma, te sientes idiota.

2 comentarios:

  1. Yo me sé de una que también se cayó con la bicicleta y le curaron con mimitos. Se llamaba Cat y vive en Laponia.



    (un guiño de parte
    de mi pez)

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  2. Yo creo que la torpeza es contagiosa

    Mi muslo amoratado, lo verfica muy bien jeje
    desde luego juntas viejos y bicicletas y es lo que tiene, surgen caidas.

    Un beso :)

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