viernes, 11 de junio de 2010

Madre tierra

Paseaba bajo la lluvia y escuche un sollozo, un sollozo y un grito fuerte, irritante que me había golpeado el tímpano. Mire de un lado a otro sin ver nada, pero el sollozo seguía y cada vez se escuchaban los gritos con más fuerza. Me asome al riachuelo que pasaba junto a mi y cual fue mi sorpresa al ver a una niña pequeña tirada en el lodazal con los piececitos enganchados en mil bolsas de plástico, llevaba un vestido verde pálido, un verde sin vida, su pelo rubio cobrizo estaba manchado de negro petróleo, adornado con una coronita de hojas ya secas y flores marchitas, la imagen era espeluznante y sobrecogedora.
Me bajé con cuidado y me agaché frente a ella, me miró muy asustada y de pronto dejó de llorar intento recogerse las piernas para escapar un poco de mi, pero estaba anclada al suelo y viendo que no podía moverse volvió a romper a llorar e intentaba patalear.
Yo no sabía que hacer, así que simplemente la abrace, ella dejó caer sus bracitos en mi cuello y lloró sobre mi hombro, me empapó la camiseta de ternura, le salía agua por cada uno de los poros de su frágil piel, yo la abrazaba fuerte, fuerte, intentando hacer desaparecer su pena y de pronto lo senti... aquel pinchazo en el alma como si mi corazón se encharcara y un humo abrasador me llenase los pulmones, entonces lo senti... Ahora senti por que la madre tierra llora.

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