jueves, 2 de septiembre de 2010

Tropecientos mil versos para la madrugada

Hoy estoy dispuesta a recitarte tropecientos mil veces en aquel cuarto de baño, mientras tomas ese baño de las dos de la madrugada y te duermes con la luz de las velas.
Estoy dispuesta a contarte que la luna se rie cuando lloras, que las estrellas hacen lo imposible por hacerte realidad tus deseos más frágiles, que las plantas tienen alas y los pájaros nada en ríos custodiados por lazos de sentimientos.
Son las tantas y te duermes, como si nada con la nuca en la bañera y una voz a medio dormir recitandote que me gustaria embarcarme en cada una de las curvas de tu cuerpo, y tu sonries y yo sonrío y nos bañamos juntos, con los latidos del corazón de fondo.

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