domingo, 26 de diciembre de 2010

Cuna de espuma.

La marea está alta, las olas cálidas, lánguidas y suaves, un vaiven me retuerce el cuerpo entre sus aguas.
Me dejo llevar, cierro los ojos, me elevo, mucho más allá de la superficie, muchos más allá del cielo. Siento como penetra el agua en mis fosas nasales, como se instala en mi boca, como anda por mi garganta como si estuviera en casa. Se pasea, seductora y mortal por mis pulmones, me analiza los poros de la piel descubiertos entre el frío que me regala.

Me elevo, me ahogo, me dejo acunar.
Me llena, me ahoga, me acuna

Me ahogo, me ahogo, me elevo y sin más contra las rocas me estrello.

viernes, 24 de diciembre de 2010

La boda del amor y los monstruos.

Todas las ganas de abrazarla se habían carcomido a lo largo de los años, sobre todo cuando las discusiones se extendían en su rutina diaria.
Aquellos chocolatitos de todas las mañanas, ahora eran puñales amargos que le recorrían su garganta carrera abajo... ¿Dónde se escondieron las mariposas de su estómago? ¿Habian muerto, o quizá solo dormían y los ignoraban?

Una tempestad se había instalado sobre sus cabezas, que les hacía sentir llenos de pesadumbre y cada vez con menos ganas de soportarse o de fingir frente a la gente que se amaban como nunca. Todos los diamantes habían perdido su brillo y ya ni siquiera sonaba en la habitación la canción con la que se conocieron, seguida de una sonora sinfonía de muelles. Todo era calma, solo rota a veces por un insulto y un llanto que todo lo ahogaba, para finalizar con un portazo y maldiciones por do quier.

El amor que los había unido se había casado con el monstruo del armario y quiza también con el de bajo la cama, para no aparecer nunca más e instalarse en sus más insufribles pesadillas. La ilusión del día que se conocieron ahora era un recuerdo amargo aunque nostálgico, como las collejas de al salir de clase o las raspaduras de las rodillas jugando en el parque.

Se habían convertido en unos extraños que a duras penas convivían, pero ni siquiera a duras penas se amaban.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Pequeñas excitaciones y erecciones.

Se levantó con el pelo alborotado y pinchazos en las sienes, la resaca le atacaba a los sentidos, miró a su alrededor y se vió los pies envueltos en unos calzoncillos que no eran ni mucho menos suyos, el desorden de la habitación llena de botellas, ropa y condones usados mostraba el caos más erotico que jamás pudo imaginar.

A gatas se arrastró hasta el lavabo y hundió la cabeza en el agua, al sacarla para respirar vió a un hombre de fachada peculiar sonriéndole y apartándole el pelo pegado a la cara, ella fruncía el ceño y hacía lo imposible por recordar su nombre ¿Era el pintor de la salida del metro? ¿El músico del treatro? ¿El ejecutivo? ¿Se llamaba Alberto? ¿Era el camarero de la cafetería de al lado? ¿El mulato que vendía discos en la playa? ¿O simplemente era algún pobre diablo al que ella estuvo encantada de meterlo en su cama?

-¿Eres, te llamas? lo siento, el alcohol me nubla la memoria cuando me despierto- balbuceaba con los ojillos entreabiertos como si no tuviera las gafas puestas.
Sonrió picaramente y buscó el sexo de Lena, con los dedos húmedos y los ojos encendidos en lujuria. Ella soltó un gemido leve y alegre cuando sintió como le acariciaba y dejo de pensar en cual podría ser su nombre o su ocupacion simplemente lo tiró sobre el suelo del cuarto de baño y lo hizo suyo hasta que perdió el aliento de nuevo.
Casualmente para Lena nunca importaba nada si en el transcurso de la pregunta había sexo de por medio.

Había amado a tantos hombres que había perdido ya la cuenta de cuantos calzoncillos ajenos residian en su mesita de noche o de cuantos besos albergaba su cuerpo, o quizá cuanta esencia había sido derrada en él.
Se levantó con el orgasmo recorriéndole aún las piernas y se fue para la habitación, buscó entre el festival de pastillas de su mueble: una aspirina y la tomó sin ayuda de agua.

-Puedes marcharte, ya no es necesario que sigas aqui.

El hombre sin mediar palabra la puso contra la pared sin hacer caso de sus palabras y le hizo sentir otro nuevo orgasmo despues de los incontables de aquella noche.

-Llámame deseo...

lunes, 13 de diciembre de 2010

Autodestrucción en 3, 2, 1...

Empecemos la historia donde la dejamos. Sé que tu cama me echa de menos, mucho más de lo que puedes echarme tu. Y tu habitación, cuantas veces le habre escuchado ese: ¡Vuelve por favor!
Comencemos con ese bofetón otra vez, con esa mirada de odio que se disipa entre las sábanas de mi pequeño trocito de cielo e infierno, tocando una melodía al unísono.
Terminemos donde el cuerpo nos deje, como si tiene que ser encima del capó del coche, en una playa perdida o como si tuviera que ser en mitad de ninguna parte insultandonos como bobos para acabar en la cama de nuevo, después de dos o tres copas de vodka y una sobredosis de sexo y desenfreno.
Para empezar de nuevo, una y otra vez a amarnos de manera salvaje sin importarnos ni siquiera quien nos vaya a mirar o señalar por la mañana.
¿Como puedo disfrutar de un insulto y una copa de whisky, solo contigo?

Quiza lo mio sea un locura sin sentido, ¿soy una perturbada sin razón? o sin embargo ¿ no lo soy por que solo disfruto de mis salvajadas contigo?
Descubreme tu mismo, a ver hasta que punto llega mi autodestrucción. Puto camello del paraiso carnal.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Drogas duras.

Me he empapado de cada uno de los sonidos que emites cuando pasas cerca.
Esa respiración calmada, esos pasos que se silencian para mirarme detenidamente, creo que te escucho hasta al parpadear. Se me han agudizado los sentidos por mirarte demasiado.
Me has empapado el recuerdo entero con tus gemidos, cuando me recuesto sobre ti, cuando se me pierden las manos por cada uno de los rincones de tu cuerpo, tus sonidos húmedos de todos nuestros encuentros. Te escucho hasta las caricias, el sonido que hacen cuando bailan por mis muslos es maravilloso, y cuando se pierden entre los entresijos de mis profundidades es cuando se hace un silencio sonoro que inunda la habitación hasta teñirla de placer al completo. Un gemido que me hace completamente sorda al resto de irregularidades sonoras del ambiente.
Cuando el éxtasis se ha apoderado de mi cuerpo y empieza a marchase, a veces puedo escuchar el suspirar de tu alma y un "te quiero" que me recorre todos los rincones de mi, en estos momento, inerte cerebro.
Me has empapado de la droga más dura y más fuerte: La de amarte cada día.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Cárcel de piel y hueso.

Salgo de una ducha ardiente y frente al espejo me postro, llena de curvas y con la piel de gallina, desnuda sombra, reflejo de la naturalidad del cuerpo humano.


El aliento se condensa sobre el espejo y el agua se escurre calle abajo por mi cuerpo, formandome un charco a los pies, se me resbalan los pensamientos sobre las sienes, la mirada perdida y hundida en lo más profundo de mi alma, dentro de un cuerpo ahora frente al espejo, carente de todo artificio.
El pelo en cascada me cae sobre mis firmes hombros y tapa la clavicula que apenas se me marca en la piel.
El frío que entra por la ventana entreabierta me hiela los sentidos y hace martillear los dientes con fuerza, escondidos tras unos enormes labios morados, que apenas siento ya.
De entre ellos entresale el vaporoso aliento que cada vez me dificulta más la visión de mi propio reflejo.

Siento como si hubieran pasado varias horas mientras me contemplo y torturo aqui de pie, pero apenas si habran pasado unos minutos.
La mirada ya se me ha quedado perdida entre mis pelos de punta y a duras penas me cuesta hacer algun movimiento, sin embargo levanto el brazo derecho y escribo en el vaho del espejo la palabra: "Libertad"
Y me desfallezco sin más sobre el suelo desnudo, entre martilleos y tiriteras.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Caricias que dejan marca.

Se conocieron como cualquiera, se cogian de las manos al pasear, ella lo amaba y por supuesto él también.
El tiempo pasó se casaron, se mimaban como unos niños, arreglaban cada discusión con un beso, por eso ella lo amaba, lo amaba por encima de cualquier cosa.
El tiempo siguió pasando y con él llegaron los momentos espesos y ásperos, pero claro, sin embargo ella lo amaba.
Los besos empezaron a tornarse venenosos, el veneno se extendia por el interior de su cuerpo, corropiendola como un potente ácido, le desgastaba la garganta, la traquea y le quedaban los pulmones como trapos, cada dia le costaba mas respirar y aún así ella lo amaba.
Las caricias ásperas que impactaban contra su delicada piel de flor deshojada le quemaban pero aún así, ella lo amaba.
Los gritos se clavaban en sus oídos como agujas, ella se desgastaba pero aun asi no dejaba de amarlo siempre por encima de todo.
Lo amaba por encima de cada grito y cada golpe, lo amaba simplemente.
Le sangraban las sienes de apretarse la venda a los ojos, pero seguia con esa sonrisa estupida y rota, y sin embargo lo amaba.
Ni a su hermana escuchaba, ni su madre pudo deshacer ese nudo de felicidad falsa que se habia atada con fuerza, con toda la fuerza que su corazón albergaba, aquella fuerza que no era capaz de sacar para dejar de amarlo, por que... aun lo amaba, por encima de todo.
Ella hace tiempo que dejó de creer en besos dulces y caricias suaves se habia acostumbrado a la acidez del supuesto amor que estaba viviendo.
La venda le impedia ver los moratones y la sangre recorrerle cada rincon de su cara, se le entremetian las gotas de sangre en las arrugas de su sonrisa y acababan con ella, pero ella no se daba cuenta, aquella venda era demasiado opaca.
Esperaba cada noche a que él llegara, acurrucada en el sillón, tiritando de miedo y empapada en alcohol y aun asi ella lo amaba.

Un dia el amor termino jugandosela, por ingenua, inocente, tierna y cobarde.
Sin embargo ella lo amaba, lo amaba sobretodo por encima del puñal que le habia clavado en el corazon, ese corazón que habia dejado de latir para siempre.
Y aun muerta, ella lo amaba.


Amaba el recuerdo, por supuesto, pero sin embargo lo amaba.


Pd: Pese a que sea ya un poco tarde, aqui esta mi tributo al día de la violencia de género. ¿La excusa? Estuve sin mi pc bastante tiempo...