lunes, 13 de diciembre de 2010

Autodestrucción en 3, 2, 1...

Empecemos la historia donde la dejamos. Sé que tu cama me echa de menos, mucho más de lo que puedes echarme tu. Y tu habitación, cuantas veces le habre escuchado ese: ¡Vuelve por favor!
Comencemos con ese bofetón otra vez, con esa mirada de odio que se disipa entre las sábanas de mi pequeño trocito de cielo e infierno, tocando una melodía al unísono.
Terminemos donde el cuerpo nos deje, como si tiene que ser encima del capó del coche, en una playa perdida o como si tuviera que ser en mitad de ninguna parte insultandonos como bobos para acabar en la cama de nuevo, después de dos o tres copas de vodka y una sobredosis de sexo y desenfreno.
Para empezar de nuevo, una y otra vez a amarnos de manera salvaje sin importarnos ni siquiera quien nos vaya a mirar o señalar por la mañana.
¿Como puedo disfrutar de un insulto y una copa de whisky, solo contigo?

Quiza lo mio sea un locura sin sentido, ¿soy una perturbada sin razón? o sin embargo ¿ no lo soy por que solo disfruto de mis salvajadas contigo?
Descubreme tu mismo, a ver hasta que punto llega mi autodestrucción. Puto camello del paraiso carnal.

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