lunes, 24 de enero de 2011

La carretera.

Llegaremos a un punto en el que la carretera estará cortada y finalizará nuestro avance, ya no habrá acelerones, ni podremos romper las vallas abranzándonos silenciosamente en el cambio de marcha, puesto que no habrá nada al otro lado a lo que aferrarnos y con ello arriesgar la vida y el pensamiento.
Intentaremos volver una y otra vez al punto de partida, pero al mirar hacia atrás el gentío nos cortará el paso y no podremos volver nunca más. Tan sólo nos queda decidir entre bajarnos del coche y separarnos para siempre subiéndonos al coche del otro, o precipitarnos al vacío abrazados delante del volante y con los ojos apretados.

-Yo elijo desarmarme contigo, dame la mano y pisemos juntos el acelerador. - dijo él con una sonrisa en los labios.


Te amo

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